El Gobierno del presidente Abelardo De la Espriella definió los ejes de su plan frente a la crisis de la Nueva EPS, la entidad más importante de las intervenidas del sistema de salud, con más de 11 millones de usuarios.
La ministra de Salud, Ana María Vesga, señaló que la prioridad es estabilizar la entidad y descartó una liquidación inmediata, uno de los principales temores de los afiliados.
La advertencia del presidente, en cambio, sigue vigente: las EPS que no resulten sostenibles ni viables financieramente deberán ser liquidadas.
Uno de los focos del plan es aliviar la carga operativa de la Nueva EPS. Para eso, el Ministerio de Salud contempla una reducción paulatina de su masa de afiliados mediante el traslado de usuarios.
De otro lado, el Ejecutivo estudia una capitalización en conjunto con los demás accionistas de la entidad, siempre y cuando los resultados del análisis de los estados financieros lo permitan.
Sea cual sea el escenario, el Gobierno ha asegurado que ningún usuario quedará desprotegido y que se mantendrá la atención en tratamientos, medicamentos y citas con especialistas.