La renuncia de Bruce Mac Master a la presidencia de la Asociación Nacional de Industriales (Andi) volvió a tensionar la relación entre los gremios empresariales y el Gobierno de Abelardo de la Espriella. Mac Master estuvo casi 13 años al frente de la organización y su salida se produjo tras un prolongado distanciamiento con la administración nacional.
El dirigente dejó de tener contacto con varios ministros, entre ellos Miguel Gómez, de Hacienda, y Mauricio Gómez, de Comercio, según el recuento del episodio. Su salida coincidió con la caída de Carolina Soto de la presidencia de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI), cargo que había asumido con amplio respaldo de la junta directiva.
Una relación marcada por choques políticos
La tensión entre los gobiernos y los gremios tiene antecedentes en Colombia. En 1957, los principales empresarios y organizaciones gremiales respaldaron un paro nacional que antecedió a la renuncia del general Gustavo Rojas Pinilla. En 1996, varios gremios pidieron la salida del presidente Ernesto Samper por sus vínculos políticos con el llamado Cartel de Cali.
Durante el Gobierno de Gustavo Petro también se produjeron salidas de dirigentes gremiales. Entre ellas estuvieron las de Miguel Gómez Martínez de Fasecolda, Roberto Vélez de la Federación Nacional de Cafeteros, Sandra Forero de Camacol y Germán Corredor de la Asociación de Energías Renovables Colombia.
Reacciones a la salida de Mac Master
La renuncia provocó nuevas disputas entre sectores políticos. Desde el oficialismo se recordó que durante el Gobierno de Petro algunos dirigentes calificaban al mandatario de “dictador”, mientras que sectores cercanos a la actual administración presentaron el cambio como una oportunidad de renovación.
Petro afirmó que la salida era responsabilidad del propio Mac Master y cuestionó su respaldo al programa de De la Espriella. El expresidente de la Andi respondió, durante una condecoración en el Concejo de Bogotá, que a Colombia le iría mejor si redujera el tiempo dedicado a las polarizaciones y las disputas internas.
Por ahora, la relación entre el Gobierno y los gremios atraviesa una etapa de aparente calma, aunque el episodio dejó abierta la posibilidad de nuevos choques entre el presidente y los representantes del empresariado.