El Gobierno nacional descartó la construcción de una planta desalinizadora como solución a la crisis de abastecimiento de agua potable que vive Santa Marta, principalmente por los elevados costos de operación del proyecto y los impactos ambientales que generaría en el mar.
Así lo explicó la viceministra de Agua y Saneamiento Básico, Mónica Saldarriaga Escobar, durante el evento Santa Marta: El Milagro del Agua, realizado este viernes en la sede de la Universidad Sergio Arboleda. “La decisión de desmontar el proyecto de la planta desalinizadora, como lo explicó el señor presidente, no es (un capricho. Está sustentada en cifras y en un análisis técnico”, dijo.
Costos que llegarían a las facturas
De acuerdo con los estudios técnicos, la operación de una planta desalinizadora tendría un costo aproximado de $3.100 por metro cúbico de agua, frente a los cerca de $300 que costaría el tratamiento con sistemas convencionales.
Esa diferencia representa un incremento de alrededor del 1.000 % en los costos operativos, que terminaría reflejándose en las facturas que pagan los usuarios por el servicio de acueducto. “Los números son claros y no mienten. Esto es matemática, no hay que inventarse nada. Tenemos un diagnóstico muy preciso”, remarcó la funcionaria.
A eso se suma la situación financiera de la empresa prestadora del servicio, que se encuentra en proceso de salir de una intervención. Saldarriaga explicó que la compañería no tendría hoy la capacidad de asumir un aumento inmediato de los costos de operación, por lo que avanzar con esta alternativa podría generar presiones adicionales sobre las tarifas.
El segundo argumento es ambiental. “Debemos considerar el impacto que presenta la devolución de toda la salmuera generada durante el proceso de desalinización. Estamos hablando de una afectación ambiental considerable”, advirtió.
El problema real: 60 % del agua se pierde
La viceministra puso en evidencia otro cuello de botella: las pérdidas del acueducto. Según los reportes oficiales, cerca del 60 % del agua que ingresa a la red de Santa Marta no llega efectivamente a los usuarios, y ese porcentaje podría ser incluso mayor.
Con ese nivel de pérdidas, añadió la funcionaria, si se incorporaran 600 litros por segundo adicionales al sistema mediante una planta desalinizadora, solamente 240 litros por segundo llegarían a los hogares.
Actualmente el sistema recibe aproximadamente 1.760 litros por segundo, provenientes de las tres plantas en operación y de los pozos existentes. Debido a las pérdidas, solo 704 litros por segundo llegan a los hogares, frente a una demanda estimada de 2.000 litros por segundo, lo que evidencia la magnitud del déficit de la capital del Magdalena.
La apuesta en curso es la planta de Curval, proyecto adjudicado por el Distrito con un plazo de ejecución de 18 meses. Cuando entre en funcionamiento, el sistema contará con un suministro de unos 2.560 litros por segundo. Si se mantiene el porcentaje actual de pérdidas, solo llegarían a los hogares 1.024 litros por segundo: apenas un poco más de la mitad de la demanda.
Saldarriaga precisó, además, que no basta con aumentar la capacidad de producción sin intervenir las deficiencias de la red. Incluso de haberse continuado la planta desalinizadora, con su alto costo operativo estarían disponibles cerca de 1.240 litros por segundo, una cifra que tampoco sería suficiente para satisfacer la demanda de agua de Santa Marta.