Skip to main content
miércoles, 4 de noviembre de 2026 Noticias de Colombia y el mundo.

Gobierno descarta la planta desalinizadora para Santa Marta: costos 10 veces más altos y daño ambiental en el mar

La viceministra de Agua, Mónica Saldarriaga, argumentó que producir un metro cúbico de agua desalinizada costaría cerca de $3.100, frente a los $300 del tratamiento convencional, una diferencia de cerca del 1.000 % que se reflejaría en las facturas. Además advirtió que el acueducto de la capital del Magdalena pierde alrededor del 60 % del agua que recibe.
Escrito por Redacción Web 31 octubre, 2026
Compartir WhatsApp X Facebook Telegram
Vista costera de Santa Marta, la capital del Magdalena, ciudad que enfrenta una crisis de abastecimiento de agua potable y cuya solución por desalinización fue descartada por el Gobierno.

Foto: Own work / Wikimedia Commons

Tamaño del texto
2 de lectura

El Gobierno nacional descartó la construcción de una planta desalinizadora como solución a la crisis de abastecimiento de agua potable que vive Santa Marta, principalmente por los elevados costos de operación del proyecto y los impactos ambientales que generaría en el mar.

Así lo explicó la viceministra de Agua y Saneamiento Básico, Mónica Saldarriaga Escobar, durante el evento Santa Marta: El Milagro del Agua, realizado este viernes en la sede de la Universidad Sergio Arboleda. “La decisión de desmontar el proyecto de la planta desalinizadora, como lo explicó el señor presidente, no es (un capricho. Está sustentada en cifras y en un análisis técnico”, dijo.

Costos que llegarían a las facturas

De acuerdo con los estudios técnicos, la operación de una planta desalinizadora tendría un costo aproximado de $3.100 por metro cúbico de agua, frente a los cerca de $300 que costaría el tratamiento con sistemas convencionales.

Esa diferencia representa un incremento de alrededor del 1.000 % en los costos operativos, que terminaría reflejándose en las facturas que pagan los usuarios por el servicio de acueducto. “Los números son claros y no mienten. Esto es matemática, no hay que inventarse nada. Tenemos un diagnóstico muy preciso”, remarcó la funcionaria.

A eso se suma la situación financiera de la empresa prestadora del servicio, que se encuentra en proceso de salir de una intervención. Saldarriaga explicó que la compañería no tendría hoy la capacidad de asumir un aumento inmediato de los costos de operación, por lo que avanzar con esta alternativa podría generar presiones adicionales sobre las tarifas.

El segundo argumento es ambiental. “Debemos considerar el impacto que presenta la devolución de toda la salmuera generada durante el proceso de desalinización. Estamos hablando de una afectación ambiental considerable”, advirtió.

El problema real: 60 % del agua se pierde

La viceministra puso en evidencia otro cuello de botella: las pérdidas del acueducto. Según los reportes oficiales, cerca del 60 % del agua que ingresa a la red de Santa Marta no llega efectivamente a los usuarios, y ese porcentaje podría ser incluso mayor.

Con ese nivel de pérdidas, añadió la funcionaria, si se incorporaran 600 litros por segundo adicionales al sistema mediante una planta desalinizadora, solamente 240 litros por segundo llegarían a los hogares.

Actualmente el sistema recibe aproximadamente 1.760 litros por segundo, provenientes de las tres plantas en operación y de los pozos existentes. Debido a las pérdidas, solo 704 litros por segundo llegan a los hogares, frente a una demanda estimada de 2.000 litros por segundo, lo que evidencia la magnitud del déficit de la capital del Magdalena.

La apuesta en curso es la planta de Curval, proyecto adjudicado por el Distrito con un plazo de ejecución de 18 meses. Cuando entre en funcionamiento, el sistema contará con un suministro de unos 2.560 litros por segundo. Si se mantiene el porcentaje actual de pérdidas, solo llegarían a los hogares 1.024 litros por segundo: apenas un poco más de la mitad de la demanda.

Saldarriaga precisó, además, que no basta con aumentar la capacidad de producción sin intervenir las deficiencias de la red. Incluso de haberse continuado la planta desalinizadora, con su alto costo operativo estarían disponibles cerca de 1.240 litros por segundo, una cifra que tampoco sería suficiente para satisfacer la demanda de agua de Santa Marta.

Resumen de la noticia

El Gobierno nacional descartó la construcción de una planta desalinizadora para resolver la crisis de abastecimiento de agua potable de Santa Marta por altos costos de operación y su impacto ambiental. La viceministra de Agua, Mónica Saldarriaga, explicó que producir un metro cúbico desalinizado costaría unos $3.100, frente a los $300 del tratamiento convencional, e indicó además que cerca del 60 % del agua que ingresa enteramente al sistema de acueducto se pierde, por lo que incluso con nueva capacidad la demanda de la ciudad seguiría desatendida.

En pocas palabras

  • Producir un metro cúbico de agua desalinizada costaría unos $3.100, frente a $300 por tratamiento convencional
  • La diferencia implicaría un incremento cercano al 1.000 % en los costos operativos
  • El Gobierno advierte la devolución de la salmuera como afectación ambiental considerable
  • El acueducto de Santa Marta pierde cerca del 60 % del agua: recibe 1.760 l/s, pero solo 704 llegan a los hogares
  • La planta de Curval, ya adjudicada, sumaría 2.560 l/s de oferta, que con las pérdidas actuales equivaldría a apenas 1.024 l/s

¿Por qué importa?

Santa Marta enfrenta un déficit crónico de agua potable y la decisión del Gobierno define cómo se resolverá. Las pérdidas del acueducto y los sobrecostos potenciales inciden de directa en las facturas y el acceso al servicio de sus habitantes.

Más noticias

Ver sección
Paisaje del borde del río Bogotá en el occidente de Bogotá, la zona donde se propone el corredor del malecón

El malecón del río Bogotá vuelve al debate del presupuesto 2027, aunque solo por sus estudios

Rolando González, presidente de la Comisión de Hacienda del Concejo, pidió incluir en el presupuesto distrital de 2027 los recursos para estructurar un corredor de senderos, ciclorrutas y parques sobre el borde del río Bogotá, una idea que gira en torno a un malecón ambiental desde hace años. La propuesta no es el inicio de una obra: solo busca financiar su fase de estudios, y deberá abrirse camino en un debate presupuestal que recién arrancó.

Boletín En Primera

Recibe lo que importa en tu correo

Recibe lo que importa en tu correo.