Estados Unidos y China están negociando la reducción de aranceles sobre productos agrícolas, energía e insumos industriales en un movimiento que podría prolongar la tregua comercial de un año entre las dos mayores economías del mundo.
Las conversaciones se producen en el marco de la visita de Estado del presidente chino Xi Jinping a Washington el próximo 24 de septiembre, que incluirá una cena de Estado en la Casa Blanca con su homólogo Donald Trump, según anunció el mandatario estadounidense. China aún no ha confirmado las fechas del viaje, algo que suele hacer con pocos días de antelación.
Fuentes cercanas a las negociaciones, que solicitaron el anonimato para hablar de conversaciones privadas, indicaron que el acuerdo previsto reduciría aranceles sobre aproximadamente US$30.000 millones en comercio bilateral. La medida incluiría energía estadounidense y productos agrícolas hacia China, además de insumos chinos para fabricantes en Estados Unidos, a los que se aplicarían los aranceles de nación más favorecida.
La agricultura como eje central
Subrayando el papel que desempeñará la agricultura en las conversaciones, la empresa estatal china de comercialización de alimentos Cofco podría acompañar a Xi en su viaje. Más de una docena de directores ejecutivos están siendo considerados para integrar una delegación empresarial, aunque la conformación final aún no se ha decidido.
China avanza a buen ritmo en su compromiso de adquirir 25 millones de toneladas de soja estadounidense anuales hasta 2028, habiendo superado recientemente la mitad de ese objetivo este año. Además, Pekín se comprometió a comprar al menos US$17.000 millones en productos agrícolas estadounidenses cada año, según informó la Casa Blanca en mayo.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, declaró este mes a Fox News que esperaba "anuncios sobre agricultura y barreras no arancelarias relacionadas con la agricultura" durante la visita. Greer agregó que anticipaba que la Junta de Comercio, creada durante la reunión Trump-Xi en Pekín en mayo, haría anuncios sobre juguetes, juegos y fuegos artificiales.
Aunque un acuerdo de esta magnitud sería limitado —el comercio bilateral superó los US$400.000 millones en los primeros ocho meses del año—, las partes buscan demostrar que pueden mantener buenas relaciones comerciales a pesar de las crecientes divergencias sobre inteligencia artificial, controles de exportación y el estatus de Taiwán.
Un compromiso de esta naturaleza también reforzaría la credibilidad de la Junta de Comercio, cuya capacidad de producir resultados concretos ha sido cuestionada desde su creación. La visita de Xi incluiría además reuniones ejecutivas similares a las de su viaje de Estado en mayo, cuando Trump llevó a China a más de una docena de directores ejecutivos, entre ellos Jensen Huang de Nvidia y Elon Musk de Tesla.