Los demócratas se impusieron en el Congreso y en varias gobernaciones de Estados Unidos este martes, en las elecciones de medio mandato, un resultado leído como un rechazo a la agenda del presidente Donald Trump. La noche del 3 de noviembre terminó con los opositores al control de las dos cámaras del legislativo.
Un récord de voto anticipado marcó la jornada: los estadounidenses depositaron más de 61,7 millones de papeletas antes de la elección, de acuerdo con el Election Lab de la Universidad de Florida, cifra inédita para unos comicios de medio mandato. Esta modalidad, generalmente favorecida por los electores demócratas, contribuyó al desenlace; la Radio Pública Nacional reportó además una participación alta de afroestadounidenses y jóvenes.
El dinero no fue la variable
El gasto de campaña alcanzó 11.900 millones de dólares, muy por encima de los 8.900 millones de 2022, según OpenSecrets, organización no partidista que mide los costos de la política estadounidense. El alza respondió al impulso de los llamados comités de acción política.
Las inversiones externas, lideradas por el aliado de Trump Elon Musk, favorecieron a los republicanos en unos 360 millones de dólares. Pero los candidatos demócratas demostraron ser eficientes al recaudar su propio dinero: los aspirantes a la Cámara y el Senado gastaron 3.700 millones de dólares de fondos de campaña y los demócratas superaron en 800 millones de dólares lo desembolsado por los republicanos.
Un caso ejemplar fue el de James Talarico, candidato demócrata al Senado por Texas, quien recaudó 145 millones frente a los 22 millones de su rival republicano Ken Paxton, obligado a depender de grupos externos para financiar su contienda.
Estados históricamente republicanos viraron al azul
En Kansas, Adam Hamilton, pastor de una megaiglesia metodista que hasta hace poco estaba registrado como republicano, derrotó al senador Roger Marshall. Es el primer demócrata que gana una contienda por el Senado en ese estado rural y conservador desde 1932, esto es, 94 años.
Texas también giró al azul por primera vez en décadas. Talarico arrasó para voltear un escaño en el Senado por ese estado, algo no visto desde 1988. Y el golpe fue doble, porque la demócrata Gina Hinojosa, de ascendencia mexicana, desbancó al gobernador Greg Abbott, en el cargo desde 2015.
Carolina del Sur desafió al mismo tiempo la historia: eligió a la demócrata Annie Andrews sobre la senadora Darline Graham, nombrada a comienzos de este año para ocupar el escaño de su difunto hermano, Lindsey Graham. Ningún demócrata de ese estado había sido elegido para el Senado desde 1998.
El giro de los jóvenes y los latinos
Las encuestas a pie de urna de NBC News mostraron el alejamiento de dos segmentos que habían sido cruciales para Trump: los votantes latinos respaldaron a los demócratas por un margen de 62 % frente a 35 %, y los jóvenes de 18 a 29 años lo hicieron por 72 % contra 25 %, un cambio drástico respecto a 2024, cuando se dividieron entre Trump y Kamala Harris.