La coalición republicana que devolvió a Donald Trump a la Casa Blanca en 2024 se fracturó en las elecciones de medio periodo de Estados Unidos. En estados importantes como Texas, Kansas, Ohio y Georgia, donde el presidente había sacado ventaja dos años atrás, la mayor parte de los votantes se inclinó esta vez por las candidaturas demócratas.
Una cifra ilustra el giro: según la encuestadora PF Global, cerca del 9% de quienes votaron por Trump en 2024 eligió a un demócrata este año, frente a poco más del 2% de los electores de la exvicepresidenta Kamala Harris que ahora piensa apoyar a los republicanos. El movimiento podría ser mayor: al cierre aún se contaban los votos de los estados de la costa oeste —California, Oregon y Washington—.
Por qué se quebró la coalición
El costo de vida fue el reclamo principal: de una encuesta de Associated Press aplicada a 79.000 personas, nueve de cada diez electores dijeron que el aumento de precios de bienes y servicios era una razón central para votar. La intervención militar de Estados Unidos en territorio iraní en febrero ocurrió cuando ya existían señales de un encarecimiento que obligaba a la Reserva Federal a sostener las tasas de interés.
La guerra, ampliamente impopular, empeoró ese panorama: en alianza con el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, el presidente ordenó el ataque contra Irán, y la respuesta llegó rápido. El régimen de los ayatolás cerró el estrecho de Ormuz y los bloqueos de sus proxys hutíes dispararon los precios de la energía.
Para las bases republicanas, marcadas por la experiencia de Afganistán e Irak, el mandatario rompió una promesa central de campaña: no exponer a ciudadanos estadounidenses en conflictos ajenos. La estrategia, sin embargo, se extendió a operaciones en Venezuela y Arabia Saudita.
Latinos y jóvenes, a distancia
Después de que casi la mitad de los electores hispanos —48%— lo respaldara en 2024, un sondeo previo a la votación calculó que el apoyo republicano entre latinos bajó al 24%, cifra por confirmar con los datos finales. La política migratoria operada por el ICE, señalada en repetidas ocasiones por actuar incluso contra personas con papeles al día, es uno de los factores que mejor explican ese distanciamiento.
Congresistas republicanos de estados con fuerte presencia hispana, como Florida, Texas y Arizona, habían venido advirtiendo que las familias latinas estaban girando la espalda al partido por las detenciones del ICE. El llamado no cambió el rumbo de la Casa Blanca.
La narrativa conservadora que había acercado a los jóvenes —sostenida en el capital del Make America Great Again, en voces como el vicepresidente JD Vance y en el influencer Charlie Kirk, asesinado— también perdió fuerza. Estimaciones preliminares de Politico situaron la caída entre votantes jóvenes que apoyaban a Trump y declaraban seguro su voto en 11 puntos, y el corte aún podría crecer. Además del bolsillo, los jóvenes republicanos cuestionaron la promesa incumplida de no intervenir en el exterior.
Dos años contra el muro
Con la mayoría demócrata anclada en el Congreso, buena parte de la agenda del mandatario corre riesgo de bloqueo —en la retórica del propio Trump, son "los que van a vetar"—. Trump llega al medio mandato en, quizá, su tramo más delicado desde que entró a la política hace una década, y no es la primera vez: en 2018 ya vivió un escenario parecido, aunque el balance actual es distinto.
El análisis de este momento apunta a los nombres que suenan como sucesores: Marco Rubio y JD Vance, quienes, pese al revés, comienzan un camino hacia las presidenciales de 2028 que exige imaginar desde ya un partido republicano pos-Trump.